Un verdadero caos es el que se vive por estos dias en los aeropuertos de Estados Unidos: vuelos cancelados sorpresivamente, aviones retirados de funcionamiento, pasajeros molestos y millones de dolares en pérdidas.
Todo esto se originó luego que en una inspección rutinaria por parte de la FAA (Administración Federal de Aviación de Estados Unidos) hacia la popular Southwest Airlines, develara que no se ha cumplido, desde el 2006, con reparaciones en fallos de mantención que estaban presentes en los registros de mantenimiento. Esta situación llevó a una multa hacia la aerolinea mencionada por USD$10,2 millones y al retiro de 41 aviones que presentaban daños estructurales.
Esto tuvo como repercución que la FAA inciara una auditorÃa completa sobre el cumplimiento por parte de las empresas de al menos el diez por ciento de todas las directivas de seguridad, para antes del 30 de junio de este año. Más aún, aerolineas como Delta, American Airlines, United, entre otras, inicien un exhaustivo programa de revisión de sus aeronaves; Delta está inspeccionando el cableado de 117 aviones MD-88 y 16 aparatos MD-90 lo que genera cancelaciones en el 3% de sus vuelos programados, American esta viendo disminuda al 90% su programación, pero ya ha revisado 243 de sus MD-80, y 45 aeronaves de otro tipo aún estan en chequeo.
Tambien está siendo cuestionada la FAA, como entidad fiscalizadora, ya que por lo visto, la federación no cumplió con su misón y dejó que las aerolineas se autoregularan, transformandolas en jueces y parte de su propia responsabilidad.
Esto me recuerda lo ocurrido en Argentina hace algunos años atrás, con la diferencia que en Estados Unidos si se tomaron cartas en el asunto, previniendo un desastre como el del LV-WRZ.


