Al parecer cuando hay quejas acerca del escaso fomento a la aviación civil en occidente, éstas quedan casi sin sustento si comparamos con lo que sucede en otras latitudes como China.
En efecto, la reglamentación aérea china no considera la aviación civil y deportiva entre las actividades aéreas que pueden efectuar los particulares, considerando solo la comercial y militar.
Para que los particulares propietarios de aeronaves puedan utilizarlas deben pasar por todo un largo proceso administrativo que permita la autorización precisa de cada vuelo.
Este formalismo extremo ha llevado a muchos usuarios a simplemente saltarse el papeleo y salir a volar en forma ilegal, produciendose incidentes como la paralización de operaciones de un aeropuerto al detectarse un “O.V.N.I.” que terminó siendo una aeronave civil volando sin autorización.
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