Centenario del primer vuelo militar en Uruguay

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26 de junio, 2013
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Por Wilman Fuentes.

El pasado 22 de junio de 2013, se llevó a cabo en la ciudad de Montevideo, más concretamente en la Rambla Bernardo O`Higgins y Rímac, la conmemoración del centenario del primer vuelo de un militar en cielo uruguayo. Este hecho fue conmemorado con una ceremonia, que contó con la presencia de un Blériot XI que permanecía en la arena, junto al mar -rememorando el histórico hecho-, más un desfile aéreo de aeronaves de la Fuerza Aérea Uruguaya, y la inauguración de un monolito recordatorio de este Centenario.

Para poder dar explicación a dicho evento, nos remitiremos a un breve instante de historia. Un 17 de marzo de 1913, con una muy sencilla ceremonia y con la lectura de la Orden General Nº 1155 del Estado Mayor del Ejército, emanada por el Ministerio de Guerra y Marina, se dio por inaugurada la Escuela de Aviación Militar en Los Cerrillos, Canelones. Esto marcó el puntapié inicial en la historia aeronáutica del Uruguay, por el cual se comenzaron las primeras actividades aéreas.

El entonces presidente de la República, don José Batlle y Ordóñez, muy proclive y sensible a todas las manifestaciones de adelanto y modernidad, autoriza y contrata al aviador francés Marcel Paillette, fundador e instructor de la Escuela de Aviación Militar de El Palomar, en Buenos Aires para que a su vez, emulara lo realizado en Buenos Aires, pero en nuestro país.

Primer Aeródromo del País.

Para solucionar rápidamente todos los requerimientos del Sr. Paillette en lo inherente a la Escuela, el Ministro de Guerra y Marina propuso como Campo de Aviación, algún sitio adecuado que el aviador encontrara en la Estancia Santo Domingo, en las cercanías de Los Cerrillos, depto. De Canelones, que venía siendo ofrecido al Estado en venta y que como campo de maniobras para el Ejército, fue adquirido.

Para la enseñanza de la aeronáutica, se resuelve por sugerencia del aviador Marcel Paillette, la adquisición de un avión biplano, tipo Henry Farman, con motor rotativo de 50 HP, que se bautizó con el nombre de “El Aguila” y de un monoplano tipo Bleriot, también con motor de 50 HP, ambos construidos en Buenos Aires por el técnico de los Talleres Farman, de nacionalidad chilena radicado en esa ciudad, Edmundo Marichal.

Paralelamente a todos estos preparativos, se hizo un llamado en el mes de febrero, por parte del Estado Mayor del Ejército para que se anotaran los oficiales que quisieran seguir las enseñanzas de la aviación, al que acudieron diez jóvenes oficiales, que debían presentarse en el campo de aviación, con su encargado y a las órdenes del Capitán de Fragata José Carrasco Galeano.

Es así, que con estos sencillos eventos, se sentaron las bases para un comienzo práctico de la Aviación Nacional y de lo que es hoy, la Fuerza Aérea Uruguaya.

La audaz escapada.

Pasaron los días e irremediablemente, el contrato del aviador francés Marcel Paillete había expirado el 15 de junio de 1913, y en ese momento, siete de los diez alumnos estaban prontos para el primer vuelo solo. Había que hacer algo para tratar de extender el contrato y que los alumnos se transformaran en aviadores. Casi todos se resignaron, únicamente dos de ellos dudaron de una pronta solución, y ellos, los mas conspicuos, los que mas tarde fueran los fundadores de la Aeronáutica Militar, decidieron efectuar en una especie de conjuración, un gesto que conmocionara al Gobierno y a la opinión pública, volando sobre Montevideo los dos aviones de la Escuela, solos y sin autorización.

El domingo 22 de junio de 1913, el Tte. 1º Juan Manuel Boiso Lanza y el Alf. Césareo L. Berisso, entrañables amigos y en la madrugada, antes de que saliera el sol, sacaron los aparatos del hangar, los revisaron y aprovisionaron de combustible… primero Berisso, en el Farman, pide al mecánico chileno de Mr. Paillete, que asistiera en el arranque, el estruendo del motor de 50 HP, despierta al resto de la Escuela y en el apuro por dar ignición, Juan Manuel Boiso Lanza no puede hacer lo mismo con el Bleriot, éste se ahoga, cuando Boiso Lanza le pide al mecánico que diera pala, ve que Berisso no hacía lo que “había prometido”, carretear tipo taxímetro y regresar al hangar, ve atónito que el Alférez se despegaba del suelo y ponía rumbo a Montevideo en el avión Farman; el mecánico se niega a cooperar con Boiso Lanza.

Se teme lo peor por Berisso, que envuelto en la clásica niebla invernal, dudan que pueda ver Montevideo, ya que la ciudad carecía de edificaciones altas para lograr identificarla y con la ausencia total de instrumentos del aparato.

El vuelo se alarga debido a todos estos pormenores y a la escasa velocidad que proporcionaba el moderno Farman, que era apenas de unos 50 km/hora, finalmente y como contara el propio Berisso, en un desgarrón de la niebla, puede identificar la Escuela Militar del Ejercito, lo que hoy es la Facultad de Agronomía en el barrio de Sayago y es así, que finalmente pone rumbo hacia Montevideo, ahora si, con clara noción de navegación.

Berisso sabia que en la zona, no tendría muchas referencias visuales, asi que su única salida era buscar el mar para poder acceder a una ruta visible para los pobladores de Montevideo, la niebla se intensifica y sobrevolar la ciudad puede tratarse de una tarea complicada, insiste en la búsqueda del mar que le brindará seguridad a través de sus kilómetros de costa, es asi que al final, encuentra lo buscado y bordeando la costa vuela hacia Carrasco hasta agotar su combustible y quiere la gloria de ser el primero que sea en la Playa de Malvin, en lo que hoy son las intersecciones de la Rambla Bernardo O`Higgins y Rímac.

Este episodio de la Historia Aeronáutica del Uruguay, finaliza cuando el aviador francés, Marcel Paillette recupera el Farman “El Águila”, al otro día, despegando de la misma playa hacia Los Cerrillos.

Este vuelo fue ampliamente publicitado en ambas márgenes del Plata por toda la prensa, con reportajes, crónicas y fotografías comentando este acto indisciplinario y heroico que marcó el fin de esta Escuela y la permanencia en la Aviación de estos dos hombres que fueron sus principales protagonistas, permitiendo esto una continuidad prácticamente sin pausas entre ésta Escuela y la que siguió del Camino Don Pedro de Mendoza y la vía, actuales instalaciones del Comando General de la Fuerza Aérea Uruguaya.

Tras el homenaje de rigor, se dio paso al desfile aéreo, compuesto por las siguientes aeronaves:

Cessna A-37B Dragonfly del Escuadrón Aéreo N°2 Caza, de la Brigada Aérea N°2 en Durazno;
FMA A-58 Pucará del Escuadrón Aéreo N°1 Ataque, con asiento en la Brigada Aérea N°2;
Lockheed C-130B Hercules del Escuadrón Aéreo N°3 Transporte, de la Brigada Aérea N°1 en Carrasco;
Pilatus PC-7U Turbo Trainer del Escuadrón de Vuelo Avanzado, Brigada Aérea N°2;
C212 Aviocar y C-95 Bandeirante del Escuadrón Aéreo N°3 Transporte, de la B.A. N°1;
Siai Marchetti SF260 de la Escuela Militar de Aeronáutica;
Cessna U206H Stationair dela Escuadrilla de Enlace y Escuadrón Aéreo N°7 Observación y Enlace;
Eurocopter As365 Dauphin 2,  Bell 212 y Bell UH-1H Huey, del Escuadrón Aéreo N°5, B.A. N°1;
finalizando con una demostración del North American AT-6 Texan, avión insignia de la Fuerza Aérea, donado a la FAU por el Ministerio de Defensa uruguayo, a inicios del 2013.

Fuente Documental: Gaceta de la Aviación Nº 5 edición de Marzo de 1988.
Artículo: “75 Años de la Fuerza Aérea Uruguaya” por el Tte. 1º. Juan Maruri.

Video con el desfile aéreo de la Fuerza Aérea Uruguaya, sobre la Rambla en Montevideo, cortesía de Eduardo Curcho:

El autor agradece el apoyo fotográfico de los sres. Antonio Bilhoto y Julio Salvo.

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