El final del único Bücker Jungmann chileno

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17 de agosto, 2015
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Bücker Jungmann CC-PGG accidentado La Castrina (1)
Antes que alguno de nuestros lectores se extrañe y se pregunte, ¿por qué el último, si en el Museo Aeronáutico de Cerrillos hay uno? Le invitamos a leer la historia a continuación…

El biplano Bücker Bu131 Jungmann, número de fabricación 874, tras su llegada desde Alemania, fue inscrito con la matrícula CC-XAA/19 en mayo de 1943 por el Club Aéreo de Chile. Sin embargo, al año siguiente la directiva del mismo decidió enajenarlo en subasta pública. Esto se realizó finalmente en julio de 1944, cuando la casa de remates de Germán Fuenzalida lo adjudicó a Arturo Gädicke Göcke, quien lo inscribió a su nombre (y el CACh canceló la matrícula) el 1° de agosto de 1944. Gädicke lo registró -a la usanza de la época- con sus iniciales, CC-AGG.

Tras la reorganización general del sistema de matriculación chileno (efectuado el 31 de diciembre de 1945), que generó marcas de acuerdo a su uso y zona geográfica (particular, comercial o club aéreo) el CC-AGG pasó a ser CC-PGG, número de certificado 0106.

El Bücker fue la montura de las acrobacias realizadas en numerosos aeródromos del sur chileno, aprendiendo –según leímos en las memorias de Arturo Gädicke- prácticamente de cero, solamente leyendo un manual de acrobacia en alemán. Además de tener en cuenta las críticas y correcciones a las maniobras, de lo cual estaba encargada la señora del piloto Gädicke, en la pista particular de la familia del fundo Ñochaco, en cercanías de Osorno.

Sin embargo, tras casi una década con él, Arturo Gädicke decidió deshacerse del Jungmann. Lo anterior se materializó a través de la venta del avión al Club Universitario de Aviación, que tenía en ese entonces su aeródromo en la zona de La Castrina; actualmente la cancha es parte de los terrenos del Museo Interactivo Mirador, MIM.

El accidente.

La aeronave había sido trasladada a Santiago en vuelo desde Ñochaco por el piloto Enrique Krüger el miércoles 18 de julio de 1956, permaneciendo el Bücker guardado en La Castrina hasta el día 22. Al 21 de diciembre de 1954 el avión tenía 1.086,00 h, hasta 1956 sumó 11:25h con un total de 1097,25h.

El domingo 24 de julio de 1956 a las 18:49 GMT, el piloto alemán Joaquín Ploch realizaba el primer vuelo en el Bücker Jüngmann CC-PGG, tras su adquisición y traslado desde Ñochaco, hasta La Castrina. El piloto Ploch sostenía tener 800 horas totales de vuelo, 180 de ellas en el material Bu131 en Alemania.

De acuerdo a las declaraciones del entonces Presidente del Club Universitario de Aviación -y testigo del hecho-, José Bobe, se autorizó a volar a Ploch para verificar las performances del avión recién comprado, y así informar al resto de los integrantes del CUA de su funcionamiento y prestaciones, puesto que se carecía del manual de operaciones original del fabricante. Sólo Enrique Krüger, quien trasladó el avión a La Castrina, tomó notas de su operación, pero eran un mero borrador.

Mientras Bobe dejaba el aeródromo, vio cómo Ploch comenzaba a realizar maniobras acrobáticas, lo que le hizo considerar llamar a la torre de control para impedir que el alemán continuara realizando ese vuelo. En la ejecución de un ocho flojo, la aeronave impactó con el suelo, resultando con los siguientes daños:
-tren de aterrizaje y patín de cola quebrados,
-bancada de motor, quebrada.
-hélice con palas quebradas cerca de su núcleo.


La llave de contacto estaba cerrada, la llave de mezcla y gas en mitad de recorrido, la de bencina estaba trabada y doblada y el estabilizador estaba abajo. Ploch realizó maniobras a más menos 200 a 300 ft AGL: al hacer un ocho flojo tocó el suelo con el tren de aterrizaje, rebotando y cayendo algunos metros más allá del lugar del impacto. El piloto salió con una herida en el costado derecho de su frente, y recibió una sanción por parte del CUA, que constaba del pago de los daños y la suspensión de vuelo por un año.

Ploch, además fue enviado a la Cárcel Pública por infringir la Ley de Navegación Aérea, pagando una suma para salir bajo fianza; sin embargo al año siguiente el Juzgado de Aviación de Santiago determinó que a pesar de transgredir el Artículo 55 del DFL (Decreto con Fuerza de Ley) N°221 del 15 de mayo de 1931, debió pagar una multa de CLP 5.000 a beneficio de la Municipalidad de San Miguel (donde estaba ubicado el aeródromo La Castrina), pero resultó absuelto porque no se especificaba que la acrobacia aérea en un aérodromo constituyera una transgresión a la ley.

Luego de la destrucción del Jungmann, su matrícula fue cancelada el 7 de marzo de 1961. Según mencionan varios textos al respecto, el timón de dirección y el motor fueron donados al Museo Aeronáutico; actualmente sólo está el motor Hirth de Bücker 131.

Y al comienzo de la nota indicamos una duda razonable que podrían plantearnos los lectores. Pues bien, el avión en exhibición es en estricto rigor, un CASA 1131E, un Bücker Jungmann fabricado bajo licencia en España. Su serie es E.3B-623, y fue donado por el Museo de Aeronáutica y Astronáutica de España en 1987, su primera exhibición fue en FIDA’88 en la Base Aérea El Bosque, y con posterioridad formó parte de la recordada Escuadrilla del Recuerdo, en la que voló en varias oportunidades.

Hacia 1995 fue matriculado en Chile CC-DMD por la Dirección General de Aeronáutica Civil; al presente día el mismo sigue vigente, a pesar de no haber volado por más de una década.

Fuentes: Revista FACh, número 157, 1981.
Juzgado de Aviación de Santiago.

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  • Benito Cabezas Moreno hace 3 años

    Interesantísimo artículo de este avión, del que ya sabía algo, pero ahora me queda mucho más clara su historia.

    La verdad, es que soy un enamorado de los biplanos y este modelo siempre ha llamado mi atención. Gracias a ModoCharle por el reporte.

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  • Giancarlo Garlaschi Podesta hace 3 años

    Un abrazo a distancia Benito !

    Yo tambien soy enamorado de los Biplanos , legado de mi Viejo , el me contaba sobre los Pilotos Italianos y sus increibles formaciones acrobaticas de los anos Treinta .

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  • Tomas Brand hace 3 años

    Que buen articulo. Muy interesante la historia de este biplano.

    Saludos.

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