La investigación de accidentes aéreos y el caso Tirúa

POR

6 de octubre, 2015
POR ,

Por Rodrigo Hananías, Abogado especialista en Derecho Aeronáutico y Director del Instituto Chileno de Derecho Aeronáutico y del Espacio (IDAE).
Este 6 de octubre se cumplen 2 años desde la desaparición de la aeronave piloteada por Mario Hahn C., mientras realizaba un vuelo cuyo origen fue el aeródromo privado “Punta El Saco” con destino al aeródromo de Lequecahue, Tirúa, con 4 pasajeros a bordo.
A la fecha se han encontrado en el mar algunos restos de la aeronave y de pertenencias de los pasajeros, los que ya han sido declarados presuntamente fallecidos.
La investigación llevada a cabo por el Ministerio Público ha arrojado algunos datos interesantes.
Fue un vuelo pagado.
Los 4 pasajeros pagaron por ser transportados, desde Tirúa a Isla Mocha y vicecersa, a fin de pasar un fin de semana en la hostería que la familia Hahn en la Isla. El cobro obedeció a una tarifa por el vuelo, que era un servicio anexo al negocio turístico. El punto es que Mario Hahn solo tenía licencia de piloto privado, y la aeronave era de uso particular, por lo que se efectuó un transporte aéreo pagado, que el Sr. Hahn hacía habitualmente, sin que se tuviera el soporte de una empresa aérea, tal como lo exige el Código Aeronáutico y la norma DAN 119. Al ser un vuelo privado, los requisitos de seguridad eran menores, y entre otras cosas, no existía una póliza de responsabilidad civil que favoreciera a los pasajeros en caso de fallecimiento, exigencia que solo es aplicable para las empresas aéreas comerciales.

Fiscalización de la Dgac.
Los deudos de los pasajeros señalan que estos vuelos irregulares del Sr. Hahn, y en particular el desaparecido, jamás debieron haber tenido lugar, y que la Dirección General de Aeronáutica Civil, Dgac, legalmente responsable de la fiscalización de las operaciones aéreas, los conocía o debió haberlos conocido. En el aeródromo de Tirúa existía un trabajador de la Dgac que tenía, entre otras funciones, llevar un registro básico de las operaciones aéreas que se realizaban en el aeródromo, indicando las matrículas de las aeronaves que arribaran o despegaran y su hora, e informar de “situaciones anormales”. A partir de ellos, surgen las interrogantes de los familiares: ¿Acaso el trabajador de la Dgac no sabía que Mario Hahn realizaba este tipo de vuelos remunerados? ¿No informó él de esta “situación anormal”? Se trata de un aeródromo pequeño y con muy pocas operaciones. Los vuelos pagados del Sr. Hahn, por otro lado, eran conocidos en la zona, por lo que llama la atención que el trabajador de la Dgac no estuviera informado al respecto.

El Informe del accidente de la Dgac.
La Dgac investigó el accidente, concluyendo que la causa del mismo era indeterminada, ya que, salvo restos pequeños, la aeronave no apareció, no pudiendo ser periciada.
Ahora, sobre una posible falta de fiscalización, el Informe de la Dgac no se pronuncia. Tampoco sobre si los vuelos del Sr. Hahn eran irregulares, y de si ello fue conocido por el trabajador de la Dgac en el aeródromo de Lequecahue.
Esto puede explicarse en que la misión de la Dgac, a la hora de investigar accidentes, es determinar la causa técnica del mismo con fines de prevenir sucesos similares. De acuerdo. Sin embargo, podría argumentarse que una falta de fiscalización también puede ser calificada como causa mediata del hecho, y desde esa perspectiva, hubiera sido valioso indagar si hubo una falla en los controles y como prevenir su reiteración.

Dgac, juez y parte.
Más allá del devenir que experimente el proceso penal, y un eventual juicio civil indemnizatorio, el accidente de Tirúa es un buen ejemplo para evidenciar lo conveniente que resulta una modificación legal en la materia. La ley le da a la Dgac la atribución de investigar los accidentes aéreos en circunstancias que es también la entidad que reglamenta y fiscaliza la aviación civil. En tal sentido, y como principio, al margen de si realiza una buena labor investigativa (que entendemos la realiza), no es razonable que la Dgac sea juez y parte. En las normativas aeronáuticas modernas, y así también lo recomienda la Organización de Aviación Civil Internacional, OACI, la investigación de los accidentes aéreos recae en organismos autónomos. No es una crítica a la Dgac, sino que a la ley que le impone este deber investigativo. En este punto al menos, urge una modificación legal.

Rodrigo Hananías.
rhananias@airclaims.cl

Únete a la discusión

Nos reservamos el derecho de eliminar y/o modificar comentarios que contengan lenguaje inapropiado, spam u otros. Los comentarios publicados no representan necesariamente la opinión de ModoCharlie.
  • El DAR 01 establece que el piloto privado es aquel que “…no recibe remuneración”. Sin embargo, nada obsta a que prorratee el costo de la operación, algo parecido a lo dispuesto en el 14 CFR 61.113. Nuestra legislación no se hace cargo de eso, pero remuneración dista lo que se podría entender por compensación, especialmente si el negocio de la hostería es familiar y el disfruta volar. Imagínate que hay gente que paga por volar.

    Responder |
    • Cristobal Orezzoli hace 3 años

      Si mal no recuerdo, se puede compensar hasta que cada uno de los que van a bordo en partes iguales pagan el costo, en ningún minuto el piloto podrá pagar menos que sus ocupantes. En caso de ser dos, el 50%. También hay regulaciones con respecto al costo de operación y márgenes.
      Saludos

      Responder |
  • Patricio hace 3 años

    No caberia una situacion similar de negligencia frente a las escuelas de vuelo “piratas”?

    Responder |
  • Juancho hace 3 años

    No es por ser pedante, pero es “cabría”, no “cabería”.

    Responder |
  • No soy abogado como el Sr. Hananías, pero no es necesario serlo para comprender la profundidad del tema. ¿Se imagina alguien que una investigación llevada a cabo por la DGAC tenga entre sus conclusiones que ésta falló en su rol fiscalizador? El más elemental sentido común indica que un ente no puede investigarse a sí mismo y al mismo tiempo otorgar garantías de independencia. Y mientras el investigador no sea un ente independiente, no tendremos investigaciones a fondo. Por lo tanto, la probabilidad de repetir errores es mayor, lo que significa que la investigación pierde parte de su sentido. En teoría, el fin último de las investigaciones de accidentes es que sirvan de feedback a la prevención de otros accidentes. Sin embargo, en la realidad, la prevención de accidentes es secundaria a investigar responsabilidades propias. La culpa no es del chancho, así es como está la legislación.

    Responder |
  • eduardo cresta hill hace 3 años

    El trabajador que se nombra en la información, está contratado por la DGAC?

    Responder |
  • Carlos Cortes hace 3 años

    Desafortunadamente no se ha podido establecer la causa del accidente. En mi humilde opinión hay 2 cosas que deben separarse y no mezclarse, pues pueden generar falsas conclusiones y con ello alterar el relato de los hechos. Es doloroso para los familiares de los pasajeros y también para los familiares del piloto, pero la causa del accidente no tiene relación por cobrar en los vuelos, por alterar los asientos, llevar pasajeros sentados en el piso del avión, etc. Esto corresponde a irregularidades de tipo administativa que involucra a otras instituciones. La pregunta es como prevenir futuros accidentes en la zona. Y la respuesta es documentar con planes de vuelo, documentar el peso y balance antes de cada despegue, establecer una altitud minima a volar(ej sobre nivel de transicion), etc.
    Hasta que no se encuentren nuevas evidencias no sabremos lo que paso con ese vuelo.

    Responder |
  • En mi humilde opinion este accidente se debio a una falla mecanica del avion siendo agravada por el exceso de peso, para un C172 5 pax mas equipaje es mucho, el motor te puede entregar la potencia para volar pero si falla el motor el centro de gravedad se perdio definitivamente ni tratando de compensar con el rudder ese avion podria haber hecho un descenso controlado,para mi ese avion se desplomo.

    Responder |