Hace 100 años: primer vuelo postal en Chile, Ancud-Puerto Montt

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11 de diciembre, 2016
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Por Alberto Fernández Donoso.

A comienzos de diciembre (1916) desembarcó (en Ancud) el aviador David Fuentes Sosa, quien traía un Bleriot tándem de 80 Hp llamado “Talcahuano”, con el que venía de realizar una de las grandes hazañas de la aviación austral al cruzar el Estrecho de Magallanes uniendo por primera vez la Patagonia y la Tierra del Fuego por la vía aérea, el pasado 1 de noviembre.

Después de desembarcar su extraña máquina, que venía con sus alas desmontadas y amarradas a lo largo del fuselaje, el aviador procedió a trasladarla sobre sus ruedas, tirada por una yunta de bueyes y seguida por una multitud de curiosos, hasta la planicie a orillas del río Pudeto que se utilizaba para las carreras de caballo. Una vez allí, David Fuentes procedió a armar el monoplano y a realizar las primeras “volaciones” sobre Chiloé en las que, al igual que lo había hecho en Punta Arenas y Porvenir, llevó a los osados ancuditanos que se atreviesen a acompañarlo. Varias décadas más tarde, Clarisa Serpa recordaría el espectáculo desde sus ochenta y cuatro años diciendo que: “Ese avión de alas grandes, rugía en el cielo, y parecía que se iba “caendo, caendo” encima del pueblo y de pronto parecía que tocaba el suelo, se enderezaba, y se iba derechito, palla´ pa Ahui. Venía desde Pudeto y dijeron que volaron con ese piloto señoritas de sociedad y oficiales del regimiento Chiloé, que en esos años estaba aquí en Ancud”.[1]

El éxito del aviador fue calurosamente festejado con una gran cena en los salones del Club Conservador ofrecida por las autoridades y los vecinos mas caracterizados. En medio del entusiasmo general el joven Federico Mücke, hijo del dueño de la cervecería local y de la planta de electricidad, desafió al pionero a superar lo realizado en Magallanes y ser el primero en volar de Chiloé a Puerto Montt, cruzando el canal de Chacao y sobrevolando Calbuco, una proeza que hasta esa hora nadie había siquiera imaginado.

El día diez todo estuvo preparado. El aviador con su indumentaria, el aparato que lucía frágil y débil, el jefe de la oficina de correos con un saco de correspondencia dirigida a su colega de Puerto Montt y el joven desafiante Mücke que sería el pasajero y quien llevaría el saco.

La descripción del histórico vuelo quedó registrada en las páginas del diario El Llanquihue de Puerto Montt señalando que:

“en los primeros momentos marcharon perfectamente bien en línea recta en demanda de Puerto Montt. Viajaban a una altura de no menos de 1.000 metros y en partes, hasta 2.000 metros. Cuando llegaron al Canal de Chacao el valiente piloto aviador le dijo al sr. Mücke “estamos perdidos”. En efecto, la brújula tenía una gran variación, no funcionaba bien, y desde ese momento comenzaron a variar la ruta. Luego, una espesa niebla envolvió al aparato pero ni el aviador ni su valeroso compañero tuvieron un instante siquiera de temor, sobretodo el segundo que tenía una fe ciega en la pericia del piloto, ya que había visto sus difíciles pruebas en Ancud.

Cuando llegó a esta ciudad (Pto. Montt) la noticia de haber salido de Ancud Fuentes, todo el mundo se lanzó a la calle, pero nada…. No se veía ningún aeroplano por ninguna parte.

A las 7 anuncian de Pargua que lo han visto pasar, a las 71/2 que lo divisaron por el lugar denominado El Rosario, muy cerca de Calbuco. Era cuestión de minutos nada mas… pero nada.

La ansiedad crecía. A las diez am. Cuando ya todos perdimos las esperanzas de ver llegar a Fuentes y su pasajero, comenzamos a temer un accidente, una desgracia talvez. Entonces dio orden el sr. Intendente que zarpara el escampavía Porvenir, el cual a las 12 M en punto salió del puerto, llevando a su bordo elementos de auxilio y todo lo necesario para un caso desgraciado. Iba tropa de la ambulancia del regimiento Llanquihue.

Más tarde salieron el escampavía Cóndor y el vapor Baker, numerosas personas iban en ellos. La ansiedad pública era indescriptible. Se hacían mil conjeturas.

Cuando ya a horas avanzadas regresaron los vapores sin traer noticias del aviador, todo el mundo creyó en una catástrofe.

Pero había la noticia de haberse visto pasar el aeroplano por Huar primero y por Chaica después. Por fin ayer en la mañana ya se supo que el aviador Fuentes había aterrizado sin novedad en el lugar denominado Contao. La bencina se les había consumido y, para buscar tan importante artículo, se trasladó Fuentes acompañado por Mücke, en bote a Calbuco, llegando a horas muy avanzadas de la noche a ese puerto en donde se le dio toda clase de facilidades. La casa de don Oscar Oelckers le proporcionó el vapor Arturo el cual después que los intrépidos viajeros descansaron un poco, los trasladó nuevamente a Contao, llevando la bencina necesaria para continuar el viaje,

La expectación, no obstante en el público continuaba ayer. Desde la 1PM se veía en las calles de la ciudad Plaza de armas, numerosos grupos de personas escudriñando ansiosamente el cielo. El aeronave no aparecía. ¿Por donde vendrá? ¿A que hora llegará? Inútil.

Momentos antes de las seis PM los pitos de los vapores fondeados en la bahía comenzaron a pitar insistentemente. Era que se divisaba el aeroplano por el lado Este de la ciudad.

Se aproximaba rápidamente, descendiendo a la vez. Una gran muchedumbre se abalanzó a la Estación en cuya explanada el aviador Fuentes aterrizó, haciendo un hermoso decollage a las 6 ¼.
Nos acercamos. El joven Federico Mücke descendió sonriendo del aparato y fue recibido efusivamente por sus amigos. Nos acercamos y lo saludamos.
– Qué tal amigo, ¿Cómo le ha ido?
– Magnífico. Espléndido. – nos contestó – vengo encantado del viaje durante el cual no hemos tenido ni siquiera un instante de temor.
En ese momento se acercó el administrador de Correos, don Arístides Díaz y le preguntó: ¿trae correspondencia mi amigo?
¡Si, contestó alegremente y le pasó un pequeño paquete que contenía varias cartas. Era la primera correspondencia que se enviaba por el aire de Ancud a Puerto Montt”.[2]

Entre las cartas distribuidas prontamente, venía una del alcalde de Ancud, Luis Álvarez Gallo, dirigida a su colega de Puerto Montt, Christian Brahm Sprenger.

“Ancud, 10 de diciembre de 1916.
El infrascrito, primer alcalde de Ancud, tiene el particular placer de saludar efusivamente a su distinguido colega de la ciudad de Puerto Montt, aprovechando los progresos de la navegación aérea en el primer raid de esta ciudad a la capital de Llanquihue, felizmente iniciada por el intrépido piloto aviador señor David Fuentes, quien con admirable seguridad y pericia gobierna a su querido “Talcahuano Bleriot”, de cuyo hecho quiere dejar constancia, como feliz augurio de futuro acercamiento y progreso no lejanos de estas provincias australes.
Luis Alvarez Gallo”.

[1] Mancilla, Luis, “El primer vuelo entre Chiloé y Puerto Montt” publicado el 27 de septiembre de 2009 en: http://fabulogia.blogspot.com/2009/09/aeroplano-bleriot-talcahuano-de-david.html

[2] El Llanquihue del 12 de diciembre de 1916.

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